sábado, 4 de junio de 2011

Capitulo 24 y 25 - Ningún Humano Implicado

Capítulo 24
AHORCADO
Traducido por: Pau Belikov

Ahí las cajas estaban dispuestas en tres o cuatro capas de profundidad. Jeremy se adelantó sólo lo suficiente para pasar por la brecha, y me hizo señas para que lo siga. Él mantuvo el camino, cambiando de lugar las pilas y esquivándolas para pasar a través de ellas. En la última fila, se detuvo y me hizo señas de que apague la linterna. Así lo hice mientras levantaba una caja superior y la apilaba en otra.

Cayó la noche. Pies resonaban en la escalera. El crujido de otra caja en movimiento. Una mano se deslizó por mi cintura y me guió más lejos.

Las luces se encendieron, y vi que había limpiado todo menos una de caja de la pila contra la pared. Un cubículo para sentarse. La caja era demasiado pequeña para que nos sentemos uno al lado del otro, así que él hizo un gesto para que me gire y me siente en su regazo.

"¿Crees que te vas a salvar?" el fantasma se burló, su cabeza sobresaliendo de una caja. "Todavía te pueden ver."

Estaba a punto de tirarme más lejos, a continuación, para tener una mejor visión. El camino que  Jeremy había tallado para nosotros era un zigzag, lo que significa que no podía ver la sala principal desde aquí... y nadie en la sala principal nos podría ver.

"Mentiroso," murmure.

El fantasma se marchó, probablemente con la esperanza de alertar a la secta. Buena suerte con eso.
El grupo entró, charlando sobre los torneos de béisbol de sus hijos, los despidos en el trabajo, problemas con una lavadora de platos rota. Conté al menos seis voces distintas.

Siguieron raspaduras y golpes, como si estuviesen tratando de armar algo, probablemente un altar. No dejaban de hablar, el hombre con el problema de la lavadora ahora solicitaba asesoramiento sobre si era más rentable contratar a un técnico de reparaciones o simplemente reemplazar la unidad.

Me revolví en el regazo de Jeremy. Él reajustó su asimiento sobre mí, con los brazos alrededor de mi estómago, como si se asegurara de que estaba a salvo.

"No nos pueden ver", me susurro.

Su aliento me hizo cosquillas el fondo de mi oído y me estremecí, los pensamientos de que nos descubran se desvanecían  con el descubrimiento muy consciente de su cuerpo contra mi espalda. Cambié otra vez de posición, retorciéndome en su regazo, y lo sentí endurecerse debajo de mí. Me fui tranquilizando y concentrado en lo que estaba pasando al otro lado de la sala en vez de eso. No fue fácil, pero después de un momento, me heché una bofetada y un silbatazo para ser golpeada.

Un ligero olor a humo, el olor penetrante del incienso de almizcle. El tintineo de metal fino. El glu-glu del líquido. Me imaginé cálices siendo llenados con vino de color rojo sangre. En el fondo, una mujer contaba la historia de un horroroso encuentro reciente con la reparación de aparatos que cobraban más por arreglar una estufa de diez años que lo que le habría gastado por una nueva.

El ruido sordo de la autoridad. Botnick. Las voces se desvanecieron, pies arrastrándose y tintineos se hicieron cargo, ya que se colocaron, probablemente en algún círculo para el ritual.

Botnick entonó algo en un idioma extranjero -presumiblemente una invocación a Asmodai. Yo había pasado suficiente tiempo en el espiritismo para saber cómo estos pseudos rituales trabajaban, y Botnick parecía tenerlo abajo.

Cuando terminó, los discípulos tomaron su turno prometiendo su cuerpo para Asmodai en nuestro idioma, uno por uno. Ocho personas, entre ellas Botnick. Cuatro hombres y cuatro mujeres.

Escuché atentamente a cada voz, por si acaso las reconocía. Poco probable, pero escuché de todos modos. Por la respiración superficial de Jeremy detrás de mí, yo sospechaba que estaba haciendo lo mismo.
El ritual se reanudó con más cantos extranjeros de Botnick, alzando la voz ahora en un auge apasionado. Tenía ganas de preguntarle a Jeremy si podía traducir lo que Botnick decía, pero dudaba de que fuese más que un galimatías.

La voz de Botnick llegó a un punto álgido, pero se detuvo, y todo quedó en silencio.

"Ahora,” comenzó. "Nos dedicamos al demonio de la lujuria, el rey del infierno, el príncipe de la venganza, nuestro Señor Asmodai".

Pasos sonaron, entonces algunas palabras extranjeras, una ingesta aguda de aliento, un canto coral, pasos retrocediendo. La secuencia se repetía de nuevo, y yo me imaginaba a cada miembro de pie en el centro del círculo para la dedicación. Detrás de mí Jeremy olió e hizo un ruido gutural, como si me confirmara la sospecha, y yo sabía lo que estaban "dedicando". Sangre. Goteando en un cáliz común lo más probable.
El último miembro tomó su turno. A continuación, el golpe de una cerilla llamó la atención. Más cánticos. Un ligero olor metálico extraño, flotaba. Jeremy exhaló bruscamente, como si expulsase el olor de la nariz. La sangre. Debía haber sido goteada en un incensario, no en un cáliz, y se quemaba para la dedicación.
El canto se detuvo.

"Nosotros recibimos la bendición de Asmodai," dijo Botnick. "Y a cambio, le ofrecemos la mortificación de la carne, para su placer."

El glu-glu de vino que se vierte de una botella. Entonces un sonido chirriante. Agitación de metal sobre metal. Un trago. La sangre quemada raspada y se agitada en vino, y luego bebida. Me estremecí. Jeremy apretó los brazos alrededor de mí.

"Espíritu de Asmodai!" Botnick exclamó. "Estoy a tus órdenes."

El cantar del grupo, aumentó el tono. A continuación, un gruñido de Botnick.

"Usted," dijo, con voz gutural, las palabras casi indistinguibles. "Prepárenla"

El tintineo de las cadenas, el clic de las cerraduras, la bofetada de cuero. Entonces comenzó.
El complemento del látigo, el ahogado grito de la mujer amordazada, el olor de la sangre tan fuerte hasta yo podía reconocerlo. Y, lo peor de todo, los gritos de los demás, incitando a Botnick, con éxtasis y enfurecidos, por la lujuria pervertida convertida en sed de sangre.

Oírlos antes, charlando sobre electrodomésticos rotos y niños, me había relajado. Sólo eran gente de suburbios reprimidos jugando juegos de S y M. Pero ahora, era escalofriantemente real. Me podía imaginar a la mujer, ensangrentada y retorciéndose de dolor -de dolor real, no el horror fingido en la mujer en la portada de la revista.

Mi estómago se retorció, aumentando la bilis. Empecé a retorcerme, pero las manos de Jeremy fueron a mis caderas, aun sosteniéndome.

Me sonrojé.

Cuando tragué saliva, Jeremy levantó la mano para cubrir mi oreja izquierda y se inclinó hacia mi derecha, susurrando, diciéndome que lo ignore, que lo bloquee, pero tan duro como lo intenté, no pude. Era como en el piso de arriba, tratando de no imaginar cómo accidentalmente reanimar esas partes.

Pensé en el fantasma, traté de concentrarme en ese fantasma patético consiguiendo su diversión voyeurista, pero luego escuché sus palabras otra vez, sobre ellos encontrándome como un prisionero real y mi corazón comenzó a martillar.

Mientras que la mujer estaba realmente en el dolor, probablemente nadie la había forzado a venir aquí. Se había presentado sin protestar. Tal vez, en el dominio sexual, esto era el objetivo, sumisión voluntaria. O tal vez esto estaba más cercano a un fax donde ellos podrían llegar a lo que realmente anhelaban -una víctima dispuesta. Si me encontraban aquí...

Traté de no pensar en ello, pero por supuesto lo hice. Me imaginé que me azotaban a la iniciativa de terminar, con esa máscara horrible, olía el metal alrededor de mi cabeza, sentía el peso de este contra mi piel, la oscuridad envolviéndome, robándome mi luz, mi respiración, mis gritos...

"Shhh", susurró Jeremy, tirando de mí en contra de él, sus labios a mi oído. "Bloquéalo".

Lo intentaba. Realmente lo intenté. Luego vi los frascos, las bolsas, previstos no como ayudas mágicas robadas de las tumbas y depósitos de cadáveres -como mis artefactos nigrománticos- sino como la eliminación del cuerpo, como los cazadores haciendo uso de cada pieza.

"No pueden encontrarnos." Jeremy frotaba la piel de gallina de mis brazos. "Yo no se los permitiré. Tú lo sabes."

Asentí con la cabeza, pero seguía oyendo ruidos frescos procedentes de más allá, gruñidos y gemidos, los sonidos de ping-pong dentro de mi cráneo, negándose a salir, vomitando imágenes...

Empecé a retorcerme de nuevo, luego me centre en mi misma y me detuve.

"Aquí” susurró Jeremy. Él me había llevado hacía adelante y tomó algo de su chaqueta. Su bloc de notas, la pluma almacenada en las bobinas. Él abrió la tapa, pasó unas pocas páginas de notas hasta llegar a una hoja limpia. Dibujó cuatro líneas, dos horizontales y dos verticales. Luego me rodeó otra vez, hasta que me apoye en él, mi cabeza en el hueco de su hombro mientras su barbilla descansaba sobre mi hombro, mirando por encima de él. Hizo una X en la casilla central y me entregó la pluma.

Me quedé mirando el papel, el diseño que había elaborado era tan familiar que debía reconocerlo, pero mi cerebro se negaba a trabajar, todavía lleno de sonidos e imágenes no deseados. Parpadeé... y solté una risa silenciosa, mirando hacia el tablero de ta-te-ti. Puse un  O (circulo).

Todos los niños mayores de ocho saben el truco para el juego, pero estaba tan preocupada que me llevó unas cuantas rondas para recordar cómo ganar.

Una vez que lo recordé, por supuesto, el juego perdió su desafío. Así pasamos al ahorcado, a partir de un animal de cuatro letras. Capte esa rápidamente, y el garabateo un lobo para mí, y luego empezaba un juego nuevo. En ello estaba, con Jeremy desafiándome con rompecabezas cada vez más duros y haciéndome sonreír con sus garabatos y dibujos intrincados de humanos - ahorcados.

Los sonidos más allá parecían desvanecerse en el ruido de fondo, como un vecino molesto mirando su video porno con el volumen alzado. Mi mundo se redujo a este pequeño cubículo, al calor de los brazos de Jeremy extendiéndose a mi alrededor mientras él escribía, a los susurros que me hacían cosquillas en el oído y vibraban por mi espalda, al roce de su mejilla contra la mía cuando se movía, con el picante olor de su aliento de tacos o burritos que habíamos cogido por el camino. Me apoyé en él, resolviendo sus rompecabezas y riéndome de sus dibujos.

¿Quién más podría hacer esto por mí, jugar ahorcado, mientras que un culto S y M estaba en pleno apogeo sólo a unos metros de distancia?

¿Quién más podría saber qué era exactamente lo que necesitaba -una distracción tan inocente, tan inocua, que podía hacerme dejar de pensar lo que estaba pasando allá afuera no parecía igual de inofensivo?
No me había dado cuenta de que el ritual había terminado, estaba tan absorta en la solución de un rompecabezas ahorcado. La conversación de los discípulos era escasa y tenue ahora, nadie tenía el estado de ánimo para discutir sobre lavavajillas. Cadenas sacudidas a medida que se desprendían. Una voz ronca preguntó por el vino. Cálices tintineaban como si alguien los recogiese.

Fui al siguiente rompecabezas: una ciudad estadounidense de nueve letras. Minutos más tarde, la luz del sótano se apagó y el rompecabezas quedó a oscuras.

Las voces y los pasos se desvanecieron mientras Jeremy guardaba su bloc de notas. Me deslicé de su regazo, encontré la linterna y la encendí, y luego recogí los zapatos y los eché sobre mi brazo.

Yo susurré: "¿Esperamos a que se vayan o tratamos de encontrar esa salida alternativa?"
"Lo último es probablemente lo más seguro. ¿Te acuerdas de donde dejaste la búsqueda?"
Asentí con la cabeza, y salí del laberinto de cajas. Al cruzar el área principal, miré a mí alrededor, haciendo caso omiso de las manchas de sangre en las paredes mientras buscaba al fantasma. Tan desagradable como él era, yo podría ser capaz de chantajearlo para que nos diga dónde encontrar la puerta, con la amenaza de un "informe" de él. Pero no había ni rastro del fantasma. Típico. Siempre allí cuando no los necesitas, nunca cuando lo haces.

Encontré mi lugar a lo largo de la pared y reanudé la búsqueda. Moví yo misma una pila de cajas a un lado, entonces golpee un cajón fijo. Mirando hacia Jeremy, lo vi agachado junto a un recuadro oscuro en la pared, justo al otro lado de la escalera.

"¿Es esto—?" le susurré, deteniéndome cuando él lanzaba la cubierta.

El sonido de un metal rompiéndose. Corrió hacia atrás la cubierta y metió dentro de la cabeza. Me dirigí hacia él.

Cuando me acercaba a la escalera, un pie apareció desde el fondo de la tolva. Tropecé hacia atrás. Jeremy giró, mirando los pies aparecer y agitando los brazos hacia mí para que me ponga a cubierto. Enfoqué la linterna a lo largo de la pared más cercana, deteniéndome en la primera pila de altura suficiente para esconderme. Apagué la luz y corrí hacia adelante, con mis manos  midiendo la distancia y pidiendo con una oración de que yo tuviese razón.

Mi mano tocó cartón al momento que la luz principal se encendió. Me metí detrás de la pila, mi pulso acelerado, en espera de un sonido.

Cuando los pasos se dirigieron hacia la otra pared en su lugar, junto con un murmullo profundo de "¿dónde lo deje?", fue que pude respirar de nuevo. No había sido vista. Ahora sólo tenía que relajarme mientras Botnick encontraba lo que dejó atrás—

Una sombra apareció sobre el suelo, moviéndose lentamente, y me di cuenta de mi error. Yo estaba oculta desde la escalera, pero no desde la otra mitad de la habitación. Miré por encima del hombro. Detrás de mí había otra caja, en mi otro lado. Si pudiese mantenerme entre las dos, las sombras me ocultarían. Me resguardé en el espacio. Demasiado estrecho. Usando la  cadera y el hombro, acomodé una caja de arriba—
Esta rozó el hormigón, el suave susurro fue tan fuerte como un tiro. Me quedé helada. Lo mismo hizo la sombra, ahora a mitad de camino de mi vista.

"¿Hola?" Botnick llamó.

Mientras hablaba, me acomodé de nuevo en el espacio, moviéndome y apretándome hasta que estaba—
Golpe, golpe, golpe.

Miré hacia abajo para ver mis zapatos colgando en mi brazo balancearse contra la caja.

FIN DEL CAPITULO


Capítulo 25:
ESCOTILLA DE SALVACIÓN
Traducido por: Pau Belikov

Detuve el balanceo de mis zapatos con mi mano libre. Una risa baja sonó justo en frente de mí, y lentamente levanté la cabeza para ver a un hombre barbudo de pie a menos de tres metros de distancia.

"Bueno, hola", dijo Botnick, con los ojos fijos en los míos. "¿Vienes a la reunión? Es demasiado tarde, pero estoy seguro de que podría organizar una clase privada."

Dio un paso adelante. Mis ojos todavía en él, me resistí a la tentación de detener de nuevo los zapatos y los voltee agarrándolos justo debajo del talón. Tacos de cuatro pulgadas. Tal vez fuesen buenos para algo después de todo.

Botnick se mantuvo avanzando hacia adelante, no tenía prisa, saboreando el miedo en mis ojos. Lo dejé hacerlo y retrocediendo un poco atrás, subiendo los zapatos hasta mi pecho, como si los apretase por el miedo, para  que estuviesen más alto, listos para—

Una sombra detrás de Botnick. El hombre voló de sus pies mientras Jeremy le agarraba la cabeza en una cerradura. Botnick jadeaba por aire, arañando el brazo de Jeremy. Jeremy se quedó allí, la cara impasible. Cuando apretó, Botnick se volvió loco, agitándose y jadeando. Jeremy relajó su dominio sobre la tráquea de Botnick. Luego ahuecó la mano libre bajo la mandíbula de Botnick.

"Grita y te romperé el cuello. ¿Entendido?" El tono de Jeremy era suave, como un maestro paciente que advertía a un niño difícil.

Cuando Botnick no respondió, apretó la mandíbula del hombre. Los ojos de Botnick se abrieron de golpe, ampliamente con dolor y algo parecido a la emoción. Él gesticuló con la boca, "entendido". Jeremy relajó su dominio.

"Es cierto, entonces” dijo Botnick con voz ronca antes de que Jeremy pudiese hablar. "Acerca de la magia."
Mi mirada se encontró con Jeremy, pero parecía confundido como yo.

"Tu fuerza," dijo Botnick. "Eso no es... humano. Tú eres uno de ellos. Es verdad lo de la magia. Han encontrado la clave". Sus ojos brillaban con un fervor casi religioso, y yo sabía que la emoción que había visto antes no había sido una reacción al dolor, sino a la causa de ello -una muestra de la fuerza sobrenatural.
Botnick continuó. "Usted-Ellos-su grupo. Recibieron mi mensaje, ¿no? Es por eso que están aquí. Para ver si yo soy digno".

Incluso de pie detrás de Botnick, Jeremy no dejó que su cara lo traicionara. Pero en la pausa que siguió, yo sabía lo que estaba pensando, trabajando a través de sus opciones, decidiendo la mejor manera de manejar esto.

"¿Cómo supo de nosotros?" Jeremy le preguntó por un momento.

"Charlas de almohada". Una pequeña risa de Botnick. "Ha sido la perdición de muchos hombres. En este caso, se trataba de una amante compartida. Un aficionado al ocultismo particularmente atractiva." Su mirada viajó a mí. "Usted conoce el tipo. No muy hábiles, pero deseosas de aprender y agradecidas de enseñar. Uno de sus miembros dejo deslizar un par de cosas, presumiblemente para impresionarla, y ella me los transmitió a mí, con el mismo fin".

"¿Qué te dijo?"

"Que habían roto el muro. Descubrieron la magia verdadera."

Jeremy esperó. Después de un momento, Botnick interpretó el silencio de Jeremy en el sentido de que no estaba satisfecho y se aclaró la garganta.

"Sus palabras exactas fueron que tu grupo había encontrado una manera de aprovechar el poder de la vida." Él sonrió. "No tenía idea de lo que quería decir. Creo que ella esperaba que yo le dijese. No, por supuesto. Guardé su secreto."

Sólo diciéndoselo a algunos de sus contactos más cercanos... como el que conocía Zack Flynn. Jeremy no se lo había dicho a él, sin embargo, sólo se mantuvo en silencio, como si todavía esperase una respuesta completa. Botnick cambió su peso, su mirada estaba estupefacta mientras trataba de medir la expresión de Jeremy. Jeremy lo mantuvo mirando hacia adelante. Botnick miró a mí en busca de ayuda. Miré hacia atrás, mi rostro tan impasible como el de Jeremy.

"Entendí lo que ella quería decir", dijo Botnick. “Que habían aprovechado el poder de la magia a través de la transferencia de la fuerza de la vida. A través del sacrificio".

"¿Sacrificio?" Jeremy dijo. "¿Ella dijo eso?"

"Bueno, no específicamente, pero lo insinuó, habida cuenta de la redacción".

"¿Qué sabe usted de nosotros? Nuestro grupo?"

Botnick se enderezó. "Que ustedes son profesionales serios. No como la mayoría de ellos -aspirantes y fanáticos en busca de un lugar de pertenencia, jugando con los rituales de magia y que se autodenominan satanistas y brujas como si no fuesen diferentes a los que se hacen llamar los Rotarios. O incluyendo algunas necesidades socialmente inaceptable—" señaló hacia el gancho en el suelo,"y diciéndose a sí mismos que es un acto de fe. Ustedes no son asi. Son verdaderos buscadores. Al igual que yo. "

"¿Y quién te dijo eso?"

Botnick se desplazó. "Nadie me lo dijo directamente. Pero he oído rumores desde hace años. Acerca de un grupo, muy unido y reservado, cerrado a los recién llegados. Serios de muerte sin embargo. Incluso hay cientificos, en su búsqueda."

"Estos rumores. ¿Qué más…"

"¿Eric?" Una voz de mujer se hizo eco en el conducto.

Botnick abrió la boca, pero el antebrazo de Jeremy sujetó su garganta. Botnick negó con la cabeza, murmurando "me voy a deshacer de ella." Jeremy vaciló, luego aflojó su presa.

"Todavía estoy buscando", gritó Botnick. "Voy a estar en un minuto."

"Aquí, déjame ayudarte"

"No. Yo estoy bien."

Jeremy me indicó que circule en torno a la salida oculta. Yo lo hice, alejándome de la escalera. En la pared detrás de él había una abertura, de unos treinta centímetros cuadrados. Jeremy había arrancado la cubierta de las bisagras, la cerradura seguía intacta. Pasé la linterna por el interior y vi un túnel oscuro.
Detrás de mí, Botnick todavía estaba tratando de convencer a la mujer que no necesitaba ayuda, pero, cuanto más argumentaba, más sospechoso sonaba. Acababa de meterme en el túnel cuando la entrada quedó a oscuras y miré a atrás para ver Jeremy siguiéndome.

Puso la tapa y el túnel se atenuó, iluminado sólo por mi linterna. Cuando los zapatos sonaron bajando los peldaños, Jeremy se arrastró hacia mí, la mano apoyada en mi pierna, y aunque sabía que estaba allí me tranquilizó sentir el calor de ese toque grabando a través de mí, encendiendo pensamientos muy inadecuados para estas circunstancias.

"Te dije que estaba bien, ¿no?" Botnick espetó. "Ahora ve al piso de arriba—"

"La puerta del despacho no estaba cerrada con llave. Glen lo notó cuando—"

"Sí, yo estuve allí antes. Probablemente la dejé abierta."

La mujer siguió argumentando, segura de que algo estaba mal y con la intención de averiguar que era.

"¿Eric?" La voz de un hombre ahora. "¿Te informó Dawn sobre la oficina? Deberías tener una mirada, para ver si algo ha sido—"

Sonaron pasos en el concreto, en nuestro camino. Jeremy se movió para actuar con rapidez.

"¿Eric? Estas cajas se han movido. Las que estaban en frente de la puerta del viejo túnel..."

La voz se desvaneció mientras me alejaba rápidamente, con  Jeremy en mi trasero. Me arrastré tan rápido como pude sobre la tierra húmeda, el olor a humedad llenaba mi nariz, las piedras cortaban mis manos y rodillas, falda se agrupaba a lo largo de mis rodillas y me frenaba. Alcancé de vuelta con mi mano la linterna, agarré la falda por la abertura y la rompí, casi me lanzo de bruces en un hoyo cuando mi otra mano cayó en el vacío.

Me eché hacia atrás cuando Jeremy me agarro las piernas.

"Esto cae", le susurré.

"¿Hasta dónde?"

Enfoqué con la linterna hacia abajo. Mientras lo hacía, un ruido metálico sonó detrás de mí y lleno de luz el túnel.

Me apoyé en el pozo, exponiendo la luz de la linterna lo más abajo que pude, tenía miedo del sonido del eco que el botón de apagado haría en el túnel.

"¿Ves algo?", la lejana voz de Botnick pidió.

“No” respondió el otro hombre. "Está demasiado oscuro. Necesitamos una luz."

"¿Dawn? Encontrarás una linterna en mi oficina. ¿Glen? Ayúdame a buscar en la habitación, en caso de que todavía estén aquí."

Sombras se movían en el otro extremo, alejándose de la apertura. Me asomé a la fosa.

"¿Qué tan profundo?" dijo Jeremy en voz baja.

Me dejé caer cerca de cuatro pies, y luego se extendía otro túnel. Me di la vuelta y me bajé a mí misma. El agua se filtraba a través de mis medias de nylon, los dedos de mis pies chapoteando en el barro. Olía mal, pero no podrido, como las aguas negras.

Jeremy se lanzó detrás de mí, apenas ondulando el agua. Consideré pedirle que verifique que no estaba, de hecho, de pie en aguas residuales... pero decidí que era mejor no saber.

La luz de la linterna brilló en el túnel, pero la oscuridad la devoraba después de no más de un metro.
"¿Soy yo o la luz esta atenuándose?" Le pregunté.

"Es difícil de decir," mintió. "Dale una sacudida."

Lo hice, y la luz parecía más brillante. "¿Debemos esperar aquí, o continuar?"

Jeremy se asomó por el túnel, luego miró hacia la dirección en la que había llegado un ruido metálico. Reconocí el sonido como el de la abertura de la puerta trampa y me agachó hasta que Jeremy me tiró hacia abajo.

Un rayo de luz bailó sobre nuestras cabezas. Rezumaba barro hasta los tobillos, tragando mis pies.
"¿Ves algo?" preguntó una mujer en voz baja.

“No” respondió Botnick.

"¿A dónde conduce el túnel?"

"A la calle, me dijeron. El tipo que era el dueño de la tienda antes, escapaba de algún caso del submundo político. Siempre preocupándose por ser allanado".

"Voy a ir", dijo el otro hombre.

"Espera, no sabes lo que es..."

No escuché el resto. Se habían retirado, sus voces ahora indistintas. Jeremy se inclinó a mi oído.
"Hay que moverse. ¿Te puedes poner los zapatos?"

“No si planeamos andar en esto. Estoy bien"

Empecé a avanzar en el túnel. Él me cogió del brazo.

"Estas en calcetines y no puedes ver por dónde estás caminando."

"Estoy—"

"Aquí"

"No me ofrezcas tus zapatos. Galante, pero no resuelve el problema a menos que vayas a meterte en mis tacones. Voy a tener cuidado."

"Siente antes de dar el paso. Conduciré y tomaré las cosas con calma."

Habíamos hecho unos seis metros cuando el nivel del agua se redujo a un hilo y el suelo debajo de ella se volvió de hormigón. Estaba a punto de susurrar: "Bueno, esto está mejor" cuando mi rayo de luz parpadeó y se apagó.

Ese era el destino. Da y toma, manteniendo el equilibrio.

Los dedos de Jeremy alcanzaron atrás y me rozó el brazo, advirtiéndome que él se había detenido antes de que chocase contra él.


* Los rotarios son hombres y mujeres que se reúnen con el propósito de la comunión y el servicio. Esto se realiza generalmente en una comida a la semana y no son sectarios ni políticos.
Los rotarios están involucrados en los negocios y profesiones y la membresía es limitada en términos generales a un representante de cada uno que tienen la responsabilidad ejecutiva en su negocio o profesión. 


FIN DEL CAPITULO

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